A veces, en algunas situaciones, es muy difícil seguir hacia delante. Por muchas fuerzas que tengas, por muchas veces que te repitas, una y otra vez que no estás sola y que puedes con todo ello. Es todo mentira.
En otras circunstancias, nos hacemos daños sin darnos cuenta. Un día, volvemos a estar, solas en ese banco a las 5 de la tarde, dándonos el viento en la cara. Y nos repetimos una y otra vez, que esto es lo que queríamos.
Llevar una vida de pena. Una vida, en la que te das cuenta de quienes están ahí siempre, de quienes lo estarán y de quienes sólo están para las risas.
No sé cuantas veces te pediré perdón, no sé cuanto tiempo estaré lamentándome. Porque, cruzarnos, rosarnos y no mirarnos a la cara como dos simples conocidos, en el fondo me hace daño. Y, ¿por qué?, quien sabría responder..
Me encuentro, en un mundo blanco y negro. En todas mis situaciones, en las que tengo que dar explicaciones, responder a preguntas, no sé. Es como si estuviera en un examen, donde no sabría qué decir, porque no he aprendido lo suficiente.
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